Aunque el nombre de este blog es Orange Wines también hablamos de esos vinos, tanto blancos como tintos, elaborados en ánforas o tinajas de barro, de esos vinos tintos macerados con sus pieles más de lo habitual, o de esos vinos elaborados siguiendo las fases lunares. Por ello, conviene hablar un poquito de las diferencias entre ellos.

Vinos naranja (orange wines, ambar wines): Lo primero y más importante es que no son vinos hechos con naranjas ni tienen pieles de naranja flotando dentro de la botella. Son vinos cuya vinificación se lleva a cabo fermentando y macerando el mosto con sus pieles durante largos periodos de tiempo, habitualmente en ánforas de arcilla o terracota enterradas aunque también hay elaboradores que utilizan grandes toneles de madera de roble. Este proceso hace que el vino adquiera unos tonos anaranjados o ámbar, que es de donde viene su nombre. Su origen está en el Cáucaso hace unos cuantos milenios.

Son vinos que tienen una gran tanicidad para ser blancos y que por su elaboración aguantan largos tiempos de crianza en botella.

Vinos naturales: Vinos elaborados de manera que se intenta llevar al mínimo la intervención en los procesos de viticultura y de vinificación. Algunos productores se refieren a “acompañar al vino en su camino” más que a elaborar un vino. Las uvas siguen los métodos de la agricultura ecológica y/o biodinámica y son vendimiadas habitualmente a mano, incluyendo en muchos casos también su pisado en lugar de prensado. Por lo general, no se suelen añadir sulfitos. Se usan levaduras y bacterias autóctonas y no se añaden las industriales. Los niveles del vino (azúcares, alcohol, acidez, etc.) no se corrigen, y no se filtra, estabiliza o clarifica previamente a su embotellado. Hay productores que siguen el calendario lunar y/o astrológico. No hay un organismo certificador de viticultura natural.

Vinos ecológicos: Los trabajos en el campo no incluyen fertilizantes químicos, pesticidas, fungicidas o herbicidas. Las uvas deben haber sido certificadas como ecológicas para poder ser usadas posteriormente. El principal objetivo de este estilo de elaboración es preservar el equilibrio del agroecosistema y del medio ambiente. Se permite usar productos enológicos, la adición limitada de sulfitos y utilizar albúmina de huevo y bentonita para la clarificación del vino.

Vinos biodinámicos: La agricultura biodinámica tiene su origen en la Antroposofía de Rudolf Steiner, ciencia que combina la medicina, la osteopatía y la astrología. Sigue una filosofía según la cual las uvas y los vinos forman parte de una dinámica natural en la bodega en la que se integran junto con los demás elementos, incluyendo al hombre, en un gran conjunto único. Para ser biodinámico hay que ser primero orgánico o ecológico y al igual que con la agricultura ecológica, no se utilizan fertilizantes químicos, pesticidas, fungicidas o herbicidas en los trabajos en el campo. A su vez, muchos de estos trabajos se realizan con herramientas hechas con cobre para no dañar la integridad del suelo. Los procesos se realizan según el calendario lunar, es decir, hay días concretos para plantar, vendimiar, embotellar o catar el vino, ya que las fases lunares afectan a su comportamiento. Hay diversos organismos certificadores tanto de los vinos ecológicos y biodinámicos como de las bodegas, cuyos sellos se incluyen en las etiquetas. Demeter es el organismo privado más extendido.

Y como siempre, la mejor manera de saber cómo es cada uno de ellos es probándolos. Salud!!