Está muy bien que te recomienden un restaurante en un pueblo perdido en la montaña del que te dicen que se come muy bien. Lo segundo que piensas es qué tipo de carta de vinos te encontrarás en él. Y para mis adentros me digo “Alicante… en la montaña…. es posible que los sospechosos habituales…”. Así que casi ya me decido por pedirme unas Coca-Colas, que maridan bien con todo. Pero la esperanza es lo último que se pierde, aunque sea en la montaña. Echando un vistazo a la carta de vinos empiezo a ver lo que me temía. Entonces, le pregunto al dueño: “Y de Rafa Bernabé tiene algo?” me mira y me dice: “Tengo Tragolargo y Beryna”. Sonrisa de satisfacción, un claro entre las nubes. “Pues no se hable más. Primero la primera y segundo la segunda.”

Así que disfrutamos de la buena comida del sitio, que lo era y mucho, con dos vinos que merecían mucho la pena. Tragolargo 2013 es un Monastrell 100% fermentado en inoxidable y sin crianza. Vino joven y rico. Beryna 2012 es un Monastrell y Garnacha con 14 meses de barrica nueva que está también muy rico.

Estos dos fueron los primeros vinos que hemos disfrutado de una bodega situada en Villena, provincia de Alicante. Trascurrieron unos meses y en ese tiempo empezamos a planear una visita y escribir sobre esta bodega alicantina. Mientras tanto, cayó en nuestras manos una botella de su Benimaquia Tinajas 2015, un Orange wine que nos cautivó desde el primer trago. Meseguera y Moscatel con seis de meses de contacto con las pieles y crianza en tinajas de barro. Un color muy llamativo, una nariz muy intensa y una boca que representa lo que debe ser un vino naranja elaborado en tinaja.

Posteriormente, pero no mucho, hemos tenido ocasión de probar dos espumosos de Bernabé, ambos elaborados según el método ancestral: Acequión 2013, Moscatel de Alejandría 100%. Un vino que merece mucho la pena. Con Benimaquia todavía reciente en nuestras papilas gustativas, Acequión nos ofrecía los mismos aromas y sabores pero con la particularidad de tener burbujas. Muy rico y muy agradable de beber. Tipzzy 2015, Monastrell y Garnacha. Otro buen ejemplo del trabajo de Rafa Bernabé con los espumosos.

Tras probar estos vinos, se antojaba escribir sobre Bodegas Bernabé Navarro y su propietario y enólogo, Rafa Bernabé. Y en especial sobre los vinos que tiene elaborados en tinajas, que son tres vinos blancos, dos tintos y un rosado.

Los blancos están elaborados con un ensamblaje de Moscatel y Meseguera y la diferencia entre ellos es el tiempo que permanecen en las ánforas. Tinajas de la Mata tiene cuatro meses de crianza, Benimaquia Tinajas se cría durante seis meses y Flor de la Mata envejece durante veinticuatro meses. La crianza de este último es además sobre velo de flor.

Los dos vinos tintos son La Amistad, elaborado con la variedad Rojal y con cuatro meses de tinaja, y Cuvée Juan Padilla, 100% Monastrell y con doce meses de envejecimiento en tinaja.

Finalmente, el rosado es Musikanto, 100% Garnacha y con cuatro meses de crianza en tinaja.

Todos ellos elaborados con uvas procedentes de agricultura orgánica, como el resto de vinos de la casa.

Hay más vinos en la bodega que hay que probar. Poco a poco se andan todos los caminos, porque estos cinco vinos no son más que el principio.

Pronto hablaremos con Rafa Bernabé acerca de sus vinos y su filosofía vinícola.

Fotos (c) Bodegas Bernabé Navarro

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