Y si un día quisiéramos embarcarnos en un tour vinícola por algún país europeo que fuera pequeño tanto en tamaño como en producción de vino? Un sitio que fuera un gran desconocido pero en el que a la vez se elaborasen excelentes vinos? Una buena elección para ello sería Eslovenia.

Lo primero sería elegir nuestro aeropuerto de destino. Otra de las cosas buenas que tiene Venecia es que su aeropuerto, para ser una ciudad tan pequeña, está servido por un elevado número de líneas aéreas que permiten llegar desde casi cualquier parte del mundo. Una vez allí, lo único que queda por hacer es alquilar un coche y dirigirnos hacia la vecina Eslovenia. Nuestro destino está a apenas hora y media del aeropuerto siguiendo la autopista A4 en dirección a Trieste. Otras posibilidades para llegar son el aeropuerto de Trieste o el más lejano de Ljubljana, si bien Venecia es el que goza de mejores conexiones (y mejores precios).

El motivo de nuestro viaje es recorrer durante unos días una de la cuatro zonas vinícolas en que se divide este pequeño país de apenas dos millones de habitantes que tiene frontera con Austria, Italia, Hungría y Croacia. Aunque no es muy conocida, Eslovenia tiene una gran tradición vinícola con un buen número de bodegas que exportan sus vinos a todo el mundo.

La Denominación de Origen más oriental es Primorska, que se subdivide en cuatro zonas: Vipavska Dolina (valle del rio Vipava), Kras, Slovenska Istra y Goriška Brda. Es esta última hacia donde nos dirigiremos. El centro de esta zona es Nova Gorica, una ciudad que mirada en el mapa parece más un barrio de la italiana Gorizia, ya que entre ellas no hay ninguna división, siendo la parte italiana la de mayor tamaño. Puedes ir cambiando de país de calle a calle sin apenas darte cuenta de ello.

Para nuestra estancia, vamos a elegir tres bodegas que cuentan con bed and breakfast, lo que nos facilitará mucho movernos por la zona. Una zona que apenas ocupa 20 kilómetros cuadrados y donde la distancia más larga que recorreremos será de unos 10 kilómetros.

Dejando atrás la autopista en Villesse, el anochecer va cayendo en el horizonte. Tres kilómetros después de cruzar la frontera entre Italia y Eslovenia ya solo queda una pequeña construcción abandonada que antaño hacía las funciones de puesto fronterizo. Allí encontramos Kozana, que más que un pueblo es un grupo de casas rodeadas por viñedos. La carretera atraviesa viñedos en los que vemos diferentes formas de trabajar las viñas: espaldera, guyot simple, guyot doble…

Pasando una gasolinera (hay que destacar que siempre que necesitemos repostar es mejor hacerlo en Eslovenia y no en Italia, donde la gasolina es de media unos 30 céntimos por litro más cara) está el desvío que nos lleva a Guest House Kabaj Morel, propiedad de Katja Kabaj y Jean Michel Morel. Casado con Katja hace muchos años, Jean Michel es uno de esos enólogos franceses extremadamente carismáticos cuyos orígenes vinícolas tenemos que buscar en Burdeos y Languedoc Roussillon.

Tras su matrimonio, decidieron ocuparse de la bodega de la familia de ella. Además de contar con su propio bed and breakfast, elaboran su propio embutido. Jean es uno de los pocos viticultores en Eslovenia que utiliza el método Kartuli para elaborar uno de sus vinos. Este método consiste en enterrar grandes ánforas de terracota, que Jean trajo de Georgia, para criar el vino. En ellas elabora un ensamblaje de Malvasía, Rebula y Sauvignon. Una vez deposita el mosto en su interior junto con las pieles de las uvas, lo deja reposando hasta que la siguiente añada está lista para iniciar el mismo proceso, momento en que vacía las ánforas y pasa el vino a barricas de roble, donde permanece otro año. Después del embotellado, el vino envejece otro año más antes de salir al mercado.

Jean trabaja sobre todo variedades blancas que macera con las pieles: Pinot Bianco, Pinot Grigio, Rebula, Chardonnay, Sauvignon, Friulano y Malvasía. El Merlot es el tinto que más elabora, y también hace unas cuantas botellas de un Pinot Noir bastante bueno.

El pueblo es muy tranquilo, sin sonidos que no sean los propios de la naturaleza y la casa se encuentra rodeada de viñedos. Dormir aquí es muy placentero y los copiosos desayunos te preparan para disfrutar del nuevo día.

Jean es un excelente anfitrión y hace siempre las delicias de los visitantes con una copa de vino en las manos, y Katja hace gala de su hospitalidad y amabilidad a la menor oportunidad. Y lo mejor es que para no tener que desplazarnos después de visitar la bodega, podemos comer en su restaurante en el que también ofrecen sus vinos por copas.

Por la tarde, después de haber reposado la comida y planeado nuestras siguientes jornadas, haremos un pequeño desplazamiento de cuatro kilómetros. Al ser invierno, el sol se va escondiendo lentamente detrás de una pequeña colina parcialmente tapado por nubes rotas en una tarde de febrero. Medana es un pueblo situado en un lugar destinado al cultivo de viñedos y a la elaboración de grandes vinos. A sus espaldas, a menos de una hora de viaje, cuenta con la protección de los Alpes Pre-Julianos que impide que las frías corrientes del norte lleguen hasta aquí. Al frente, a menos de 25 kilómetros, se encuentra el mar Adriático, que ofrece su brisa marina. Y ocasionalmente, el Burja (Bora para los vecinos italianos), un viento que viene del oeste que sopla con dureza (en muchas ocasiones con rachas superiores a 200 km/h) y mantiene la humedad lejos de los viñedos. La otra característica importante de la zona es el suelo. Los viñedos se asienten sobre un terreno de marga arcillosa originada en el Plioceno rico en sedimentos marinos. Su nombre es Opoka (Ponca en italiano, Flysch in friulano)) y lo podemos ver en muchas etiquetas de los vinos de la zona, tanto en su nombre como en su diseño.

Medana es también una de las principales zonas de Eslovenia para la producción de vino. En 1787, durante el reinado de María Teresa, archiduquesa de Austria y reina de Hungría y Bohemia, emperatriz y esposa del emperador del Sacro Imperio Romano Francisco I, se creó una clasificación para establecer los mejores lugares para la elaboración del vino. En un rango de I a VIIII, Medana fue clasificado como I, equivalente a un Grand Cru.

Es en este pueblo situado junto a la frontera con Italia donde encontraremos nuestro siguiente alojamiento: Klinec Inn, bodega, bed and breakfast y restaurante, todo en uno. Lo primero que haremos será pasar a la terraza, ya que aunque es invierno, la tarde es agradable y la puesta de sol lo merece. El día ha sido soleado y cálido, a diferencia del día anterior en el que nevó y llovió, por lo que estar en la terraza es un placer que nos podemos permitir. En nuestra mesa, una copa de Rebula 2014 de Klinec, un estupendo vino blanco macerado con sus pieles, y lo que va quedando de una tabla de prosciutto y queso. En el restaurante de Klinec Inn, la familia de Simona y Aleks Klinec sigue su celebración, que imagino ha empezado antes de comer y se prolongará más allá de la media noche. Medana no llega al centenar de casas y cuenta en los alrededores con una docena de bodegas.

Nuestra copa de Rebula 2014 es un magnífico ejemplo de los vinos que encontramos en tanto en Goriška Brda como en Klinec. En su mayor parte, alrededor del 75%, son vinos blancos elaborados con las variedades locales Rebula (Ribolla Gialla), Friulano, Pinot Grigio y Malvasía, y las foráneas Chardonnay y Sauvignon. Muchos productores utilizan la maceración con las pieles en la vinificación de sus vinos, ya que tradicionalmente era la manera que tenían en las casas de conservar el vino. Cuando Eslovenia era parte de la antigua república de Yugoslavia, los medios escaseaban para adquirir productos químicos que protegieran vinos y viñedos, por lo que la elaboración de vinos ecológicos y naturales era la norma. Y así sigue siendo en la actualidad, con vinos cuyo periodo de contacto con las pieles se extiende desde unos pocos días para variedades como la Pinot Grigio hasta los dos o tres meses de la Rebula, una variedad que por el grosor de su piel es ideal para largas maceraciones. Los vinos elaborados con variedades tintas son casi siempre monovarietales de Merlot. Ocasionalmente encontramos algunos casos de Cabernet Sauvignon y algún que otro Cabernet Franc, pero lo normal es que estas variedades solo participen en algún que otro vino en pequeños porcentajes. El fondo de las etiquetas de los vinos de Aleks muestra el documento de la clasificación de la que hablábamos antes.

La bodega merece mucho la visita, así como catar sus vinos. Son vinos elegantes y muy bien hechos que hacen las delicias de quienes los prueban.

Aquí en Klinec Inn nos alojaremos un par de días, ya que las dos siguientes bodegas que visitaremos están a una distancia que se puede hacer perfectamente andando.

Después de un fantástico desayuno en casa de los Klinec y de haber recuperado nuestras fuerzas, es un buen momento para dar un corto paseo por Medana. Eso sí, hay que tener cuidado de no salirnos del pueblo, que no es demasiado grande y antes de que te des cuentas, ya se ha terminado. Luego, nos dirigiremos al sur, donde 600 metros pasado nuestro alojamiento, en la carretera que nos lleva hacia Cegla en Italia hay un cartel que indica que estamos en otro pueblo, Ceglo (llamado casi igual que su vecino), si bien es más una cosa de administración pública que de límites físicos, ya que no son pueblos a la vieja usanza. En realidad, tanto Medana como Ceglo pertenecen administrativamente a un pueblo más grande: Dobrovo V Brdih.

Nuestro primer destino de hoy es Movia Wines. Este es el reino de quien probablemente sea el enólogo más mediático del país: Aleš Kristančič, a los mandos de una gran bodega propiedad de la familia desde 1820 y dedicada a hacer vinos algo fuera de lo corriente. Junto con su esposa Vesna, Aleš es uno de los viticultores que más botellas y etiquetas elabora, pero sobre todo destaca, en mi opinión, por tres de sus vinos, dos de ellos espumosos: Puro, a base de Rebula, y Puro Rosé a base de Pinot Noir. Ambos se comercializan sin degollar porque según Aleš, de este modo el vino puede vivir 100 años.

El tercer vino es Lunar, un especialísimo vino naranja elaborado con Rebula y/o Chardonnay, según las añadas, que macera con sus pieles durante unos ocho meses y se embotella sin filtrar ni decantar. El vino se presenta turbio, que es lo que Aleš busca. Tanto en su web como en otras páginas hay videos de cómo decantarlo y cómo hacer para probar una parte del vino decantado y la otra parte remanente en la botella, para ver las diferencias entre ambas. Es algo muy recomendable porque da la sensación de probar dos vinos diferentes. Y no nos podemos olvidar de su espectacular Rebula, pero he dicho que solo mencionaría tres vinos…

En la misma bodega podemos comer en su restaurante acompañados de sus vinos. La comida está muy bien elaborada. Y por supuesto, las vistas desde la terraza merecen mucho la pena, ya que los viñedos de Movia se reparten entre Goriška Brda y el Collio italiano.

Otra opción para comer es volver a Medana, donde está el restaurante Belica, un buen lugar para disfrutar de la comida local y de los vinos locales. Ello nos permitirá reposar la comida con un descanso reparador antes de la segunda visita del día.

Después de la comida, sea en Movia o en Belica, caminaremos por la misma carretera apenas 100 metros para encontrarnos a la derecha con otra de las grandes bodegas de Eslovenia. Marjan Simčič es uno de esos grandes elaboradores que saca todo el partido a sus viñedos. Unos viñedos que, al igual que los de Movia, están repartidos entre Italia y Eslovenia. Desde la terraza de su bodega nos indica una caseta en su viñedo a escasos cincuenta metros que está situada en territorio italiano. Marjan trabaja la Rebula como nadie y su Chardonnay es también algo serio. De sus vinos tintos destacan sobre todo el Merlot y el Pinot Noir. Todos ellos, los que hemos probado de la añada 2014, son muy elegantes si bien es una añada que por el mal tiempo que hizo en la época de la vendimia no tiene buena fama. Aun así, los vinos de ese año son estupendos y han obtenidos varios premios y menciones.

La visita merece mucho la pena ya que el estilo de Marjan es muy personal, tanto en sus vinos como a la hora de conducir la visita por su bodega. Tanto él como su esposa Valerija son unos fenómenos y unos anfitriones que de verdad da gusto conocer, todo hay que decirlo.

Tras pasar un rato más que agradable con Marjan, es un buen momento para dar por terminado el periplo vinícola del día y planificar cuidadosamente la jornada siguiente. Visitar estás dos bodegas en un día nos da la oportunidad de probar muchos vinos, así que hay que ser cuidadosos y sobre todo comedidos, que nos queda mucho viaje por delante. Por suerte, no es necesario desplazarse mucho, ya que nuestro siguiente destino está cerca.

La última parada y fonda será en una localidad separada de Ceglo por unos diez kilómetros. En Kojsko encontraremos nuestro destino final en este viaje vinícola. De todos los elaboradores que hemos visitado hasta ahora, Janko Štekar es el más especial. Tiene también su propia bodega y bed and breakfast, además de hacer su propio embutido y aceite, como muchos de sus vecinos. La producción de Janko está en torno a las 10.000 botellas al año que salen de unos viñedos en terraza situados frente a su casa. Es una zona que requiere mucho trabajo, con una forma de embudo que hace que la erosión por las lluvias cause mucho daño a la tierra, con una pérdida de casi 15 centímetros al año. Por esa razón, Janko deja siempre un manto verde en sus viñedos que sirve de protección. Trabaja en natural, como muchos productores de Goriška Brda, porque era como siempre se ha hecho un su casa y no utiliza madera de roble sino de castaño y acacia. Janko es además hombre de mucha conversación, se sienta contigo a desayunar y te habla de los orígenes de su tierra y de su familia. Tamara, la esposa de Janko, es también una excepcional anfitriona.

Estamos en una zona que tradicionalmente ha ido cambiando de manos según quien ganase las guerras. Imperio austro-húngaro antaño, Italia, Yugoslavia y finalmente Eslovenia desde la década de los 90 del siglo pasado. Era un periodo en el que las fronteras se iban desplazando de un lado a otro. Janko cuenta que su abuelo nació austríaco, su padre nació italiano, él nació yugoslavo y su hijo nació esloveno. Y todos ellos nacieron en la misma casa, una casa que ofrece excelentes vinos, sobre todo el Chardonnay, el Rebula y un fabuloso Pinot Grigio que tiene un color rojizo que te enamora. Janko solo trabaja con Merlot para sus vinos tintos.

Los tres alojamientos que hemos mencionado nos permiten visitar también otras bodegas que no están demasiado lejos. De hecho, todas están en un radio de 10 o 15 kilómetros, por lo que es siempre posible hacer varias visitas en un mismo día. Hay que decir, eso sí, que los eslovenos son muy generosos y amables durante las visitas, por lo que un buen consejo a seguir es no visitar más de dos bodegas al día.

En esa distancia de la que hablaba antes podemos visitar a Edi Simčič, Stemberger, Ščurek Wine, Matjaž Kramar y Jakončič Winery, todos ellos sin salir de Goriška Brda. Pasando Nova Gorica hacia el este entramos en Vipavska Dolina, donde en menos de 30 kilómetros nos encontramos con Kristina Mervič, Miha Batič, OUO, Mlecnik, Burja Estate, Guerila y Kmetija Hedele, entre otros. No todos ellos son elaboradores de vinos naranja, lo que dará algo más de equilibrio a nuestras catas.

Toca finalizar nuestro primer tour vinícola por Goriška Brda y empezar a preparar el siguiente. Puede ser buena idea alquilar unas bicicletas para seguir nuestro recorrido por las bodegas de la zona. Las carreteras no tienen grandes desniveles y la mayor distancia que podemos recorrer es la que hay entre Kabaj y Štekar.

Dónde dormir

KABAJ GUEST HOUSE
Šlovrenc 4, 5212 Kozana, Eslovenia
www.kabaj.si
+386 41 454 002

KLINEC INN
Medana 20, 5212 Dobrovo V Brdih, Eslovenia
www.klinec.si
+386 40 663 322

KMETIJA ŠTEKAR
Snežatno 31a, 5211 Kojsko, Eslovenia
www.kmetijastekar.si
+386 40 221 413

Dónde comer

BELICA
Medana 32, 5212 Dobrovo V Brdih, Eslovenia
www.belica.si
+386 53 042 104

Dónde catar

MARJAN SIMČIČ
Ceglo 3b, 5212 Dobrovo v Brdih, Eslovenia
www.simcic.si
+386 53 959 200

MOVIA ALES KRISTANČIČ
Ceglo 18, 5212 Dobrovo v Brdih, Eslovenia
www.movia.si
+386 59 930 930