Un viaje de trabajo a Italia me hizo darme cuenta de lo equivocado que estaba sobre algunas cosas relacionadas con el vino. Siempre me ha atraído ver cómo esos profesionales del vino que visitan una bodega y les ofrecen una amplia gama de vinos de viejas añadas, algo que sólo ellos pueden hacer en muy raras ocasiones y que están fuera de alcance para el resto de nosotros Winelovers y escritores sobre el vino. En esta visita en particular que he mencionado antes conocí a cuatro personas extraordinarias que me hicieron comprender mi error: Stefano Novello y su esposa Laura de Azienda Agricola Ronco Severo en PrepottoUdine (de quienes hablaremos en un artículo posterior) y Ana y Franco Sosol de Azienda Agricola Il Carpino en San Floriano di Collio, Gorizia. Comprendí que no se trata de añadas viejas, no se trata de veinte botellas de vino, no se trata de vinos caros. Llana y simplemente, se trata del tiempo. El tiempo es nuestra posesión más preciada en nuestro paso a través de la vida y cuando tenemos la oportunidad de compartir el tiempo con gente especial como los Sosol, te das cuenta de lo afortunado que eres.

Nuestra visita a Il Carpino comenzó agradable y tranquilamente a las 16:00, alrededor de una mesa, con una conversación sobre vino y nuestra pasión por el mismo. Seguido una o dos botellas para empezar a probar su producción, un poco más de conversación, más botellas, más conversación, más vino, un poco de queso y prosciutto, un vino espumoso que están produciendo en cantidades tan bajas que no lo venden, una visita a la bodega, degustación de las barricas, visita a los viñedos, luego más conversación, unas fotos, y después a cenar con ellos. En el restaurante se asomaron algunos amigos suyos con quienes empezamos a hablar y bromear, compartiendo una copa de vino con ellos. El dueño del restaurante ofreció su vino de la casa, elaborado por él mismo, un Cabernet/Merlot que se dejaba beber muy bien y luego un Picolit local con el postre. El momento de volver a casa fue pasadas las 23:00 horas. Los Sosol hicieron de una visita de la bodega un gran día y una experiencia increíble de las que no te olvidas nunca. Compartieron con nosotros su tiempo, un tiempo de calidad, pasión y amistad. ¿Quién quiere un 1993, 1984 o 1966 cuando puedes tener este tipo de amistad alrededor de una botella de 2013?

En un artículo anterior hemos hablado sobre Il Carpino y su producción de vino. Los Sosol tienen una filosofía biodinámica no intervencionista, dejando al vino expresarse. Sus vinos blancos de la Línea Il Carpino están macerados con sus pieles y bromeábamos sobre que una vez que has probado vinos macerados, no vuelves al estilo habitual. Y es verdad. Probamos todos los vinos de su línea Il Carpino, sus mejores vinos. Para empezar hemos probado Vis Uvae (Pinot Grigio macerado con las pieles durante diez días con una crianza de 12 meses en Botti di Eslavonia, 11 meses en depósito de acero y 24 meses en botella). Exordium (Friulano macerado durante diez días con un envejecimiento de 12 meses en Botti de madera de Eslavonia, 11 meses en depósito de acero y 24 meses en botella). Estos dos vinos eran espectaculares, con el Friulano siendo muy adictivo. La maceración es muy delicada y no le da al vino un color o sabor extraño, sino más bien sensaciones asombrosas al disfrutarlo.

A continuación disfrutamos de Il Carpino Chardonnay (macerado durante siete días con una crianza de 12 meses en Botti de madera de Eslavonia, 11 meses en depósito de acero y 36 meses en botella) y el sorprendente Il Carpino Ribolla Gialla. Esta añada de 2012 tuvo una maceración de 55 días, luego permaneció 24 meses en roble y 24 meses más en botella.

Estoy enamorado de la Malvasia de Friuli y el Il Carpino Malvasia (macerado durante siete días con una crianza de 12 meses en Botti de madera de Eslavonia, 11 meses en depósito de acero y 24 meses en botella) es un vino maravilloso. Elegante, delicado, muy bien equilibrado y con una nariz impresionante.

Franco desapareció por un momento y cuando regresó, trajo una botella de Il Carpino Sauvignon 2007. Dijo que todavía tenían diez botellas de esta cosecha. Ahora son ya nueve. ¿he utilizado antes las palabras asombroso, maravilloso y elegante? Bueno, este vino lo suma todo. Es un vino increíble.

Luego llegó el momento de bajar a la bodega, donde Franco nos dio muestras del Friulano 2016 todavía en las barricas. La primera muestra provino de un gran botti de roble de Eslavonia. El segundo de un barril de roble francés de 225 litros y el tercero de un pequeño huevo de hormigón. Fue muy interesante ver la diferencia entre cada recipiente y cómo afecta el vino. Para nosotros el Friulano del botti estaba un poco por delante de los otros dos. También probamos el Ribolla Gialla 2016. Simplemente impresionante.

Luego fuimos a los viñedos. Fue muy especial la sensación de estar rodeado de uvas Ribolla Gialla en el corazón de Oslavia y también ser capaz de ver la forma en que trabajan allí. El sistema de Guyot para las vides, el manejo de la masa foliar y las filas llenas de hierba que cubren el suelo local Ponca.

Durante la cena, terminamos las botellas de la tarde y Ana y Franco llevaron otro vino muy especial: Il Carpino Rubrum 2009, la última añada disponible de este Merlot monovarietal. Nos encanta la Merlot y lo único que se puede decir sobre este vino es que nuestra nariz estaba dentro de la copa mientras los demás cenaban. El tiempo se detuvo mientras disfrutábamos este vino.

Fue un día increíble el que compartimos con Ana y Franco Sosol. Como dijimos antes, esto fue mucho más que una simple visita a la bodega. Fue mucho más que eso. Fue compartir un día maravilloso, disfrutando de una pasión común por el vino y construyendo una gran amistad. Después de todo, estas son las cosas que más importan en la vida.

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