[:es]Tour vinícola por Eslovenia[:en]Slovenian wine tour[:it]Tour [:]

Klinec

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Y si un día quisiéramos embarcarnos en un tour vinícola por algún país europeo que fuera pequeño tanto en tamaño como en producción de vino? Un sitio que fuera un gran desconocido pero en el que a la vez se elaborasen excelentes vinos? Una buena elección para ello sería Eslovenia.

Lo primero sería elegir nuestro aeropuerto de destino. Otra de las cosas buenas que tiene Venecia es que su aeropuerto, para ser una ciudad tan pequeña, está servido por un elevado número de líneas aéreas que permiten llegar desde casi cualquier parte del mundo. Una vez allí, lo único que queda por hacer es alquilar un coche y dirigirnos hacia la vecina Eslovenia. Nuestro destino está a apenas hora y media del aeropuerto siguiendo la autopista A4 en dirección a Trieste. Otras posibilidades para llegar son el aeropuerto de Trieste o el más lejano de Ljubljana, si bien Venecia es el que goza de mejores conexiones (y mejores precios).

El motivo de nuestro viaje es recorrer durante unos días una de la cuatro zonas vinícolas en que se divide este pequeño país de apenas dos millones de habitantes que tiene frontera con Austria, Italia, Hungría y Croacia. Aunque no es muy conocida, Eslovenia tiene una gran tradición vinícola con un buen número de bodegas que exportan sus vinos a todo el mundo.

La Denominación de Origen más oriental es Primorska, que se subdivide en cuatro zonas: Vipavska Dolina (valle del rio Vipava), Kras, Slovenska Istra y Goriška Brda. Es esta última hacia donde nos dirigiremos. El centro de esta zona es Nova Gorica, una ciudad que mirada en el mapa parece más un barrio de la italiana Gorizia, ya que entre ellas no hay ninguna división, siendo la parte italiana la de mayor tamaño. Puedes ir cambiando de país de calle a calle sin apenas darte cuenta de ello.

Para nuestra estancia, vamos a elegir tres bodegas que cuentan con bed and breakfast, lo que nos facilitará mucho movernos por la zona. Una zona que apenas ocupa 20 kilómetros cuadrados y donde la distancia más larga que recorreremos será de unos 10 kilómetros.

Dejando atrás la autopista en Villesse, el anochecer va cayendo en el horizonte. Tres kilómetros después de cruzar la frontera entre Italia y Eslovenia ya solo queda una pequeña construcción abandonada que antaño hacía las funciones de puesto fronterizo. Allí encontramos Kozana, que más que un pueblo es un grupo de casas rodeadas por viñedos. La carretera atraviesa viñedos en los que vemos diferentes formas de trabajar las viñas: espaldera, guyot simple, guyot doble…

Pasando una gasolinera (hay que destacar que siempre que necesitemos repostar es mejor hacerlo en Eslovenia y no en Italia, donde la gasolina es de media unos 30 céntimos por litro más cara) está el desvío que nos lleva a Guest House Kabaj Morel, propiedad de Katja Kabaj y Jean Michel Morel. Casado con Katja hace muchos años, Jean Michel es uno de esos enólogos franceses extremadamente carismáticos cuyos orígenes vinícolas tenemos que buscar en Burdeos y Languedoc Roussillon.

Tras su matrimonio, decidieron ocuparse de la bodega de la familia de ella. Además de contar con su propio bed and breakfast, elaboran su propio embutido. Jean es uno de los pocos viticultores en Eslovenia que utiliza el método Kartuli para elaborar uno de sus vinos. Este método consiste en enterrar grandes ánforas de terracota, que Jean trajo de Georgia, para criar el vino. En ellas elabora un ensamblaje de Malvasía, Rebula y Sauvignon. Una vez deposita el mosto en su interior junto con las pieles de las uvas, lo deja reposando hasta que la siguiente añada está lista para iniciar el mismo proceso, momento en que vacía las ánforas y pasa el vino a barricas de roble, donde permanece otro año. Después del embotellado, el vino envejece otro año más antes de salir al mercado.

Jean trabaja sobre todo variedades blancas que macera con las pieles: Pinot Bianco, Pinot Grigio, Rebula, Chardonnay, Sauvignon, Friulano y Malvasía. El Merlot es el tinto que más elabora, y también hace unas cuantas botellas de un Pinot Noir bastante bueno.

El pueblo es muy tranquilo, sin sonidos que no sean los propios de la naturaleza y la casa se encuentra rodeada de viñedos. Dormir aquí es muy placentero y los copiosos desayunos te preparan para disfrutar del nuevo día.

Jean es un excelente anfitrión y hace siempre las delicias de los visitantes con una copa de vino en las manos, y Katja hace gala de su hospitalidad y amabilidad a la menor oportunidad. Y lo mejor es que para no tener que desplazarnos después de visitar la bodega, podemos comer en su restaurante en el que también ofrecen sus vinos por copas.

Por la tarde, después de haber reposado la comida y planeado nuestras siguientes jornadas, haremos un pequeño desplazamiento de cuatro kilómetros. Al ser invierno, el sol se va escondiendo lentamente detrás de una pequeña colina parcialmente tapado por nubes rotas en una tarde de febrero. Medana es un pueblo situado en un lugar destinado al cultivo de viñedos y a la elaboración de grandes vinos. A sus espaldas, a menos de una hora de viaje, cuenta con la protección de los Alpes Pre-Julianos que impide que las frías corrientes del norte lleguen hasta aquí. Al frente, a menos de 25 kilómetros, se encuentra el mar Adriático, que ofrece su brisa marina. Y ocasionalmente, el Burja (Bora para los vecinos italianos), un viento que viene del oeste que sopla con dureza (en muchas ocasiones con rachas superiores a 200 km/h) y mantiene la humedad lejos de los viñedos. La otra característica importante de la zona es el suelo. Los viñedos se asienten sobre un terreno de marga arcillosa originada en el Plioceno rico en sedimentos marinos. Su nombre es Opoka (Ponca en italiano, Flysch in friulano)) y lo podemos ver en muchas etiquetas de los vinos de la zona, tanto en su nombre como en su diseño.

Medana es también una de las principales zonas de Eslovenia para la producción de vino. En 1787, durante el reinado de María Teresa, archiduquesa de Austria y reina de Hungría y Bohemia, emperatriz y esposa del emperador del Sacro Imperio Romano Francisco I, se creó una clasificación para establecer los mejores lugares para la elaboración del vino. En un rango de I a VIIII, Medana fue clasificado como I, equivalente a un Grand Cru.

Es en este pueblo situado junto a la frontera con Italia donde encontraremos nuestro siguiente alojamiento: Klinec Inn, bodega, bed and breakfast y restaurante, todo en uno. Lo primero que haremos será pasar a la terraza, ya que aunque es invierno, la tarde es agradable y la puesta de sol lo merece. El día ha sido soleado y cálido, a diferencia del día anterior en el que nevó y llovió, por lo que estar en la terraza es un placer que nos podemos permitir. En nuestra mesa, una copa de Rebula 2014 de Klinec, un estupendo vino blanco macerado con sus pieles, y lo que va quedando de una tabla de prosciutto y queso. En el restaurante de Klinec Inn, la familia de Simona y Aleks Klinec sigue su celebración, que imagino ha empezado antes de comer y se prolongará más allá de la media noche. Medana no llega al centenar de casas y cuenta en los alrededores con una docena de bodegas.

Nuestra copa de Rebula 2014 es un magnífico ejemplo de los vinos que encontramos en tanto en Goriška Brda como en Klinec. En su mayor parte, alrededor del 75%, son vinos blancos elaborados con las variedades locales Rebula (Ribolla Gialla), Friulano, Pinot Grigio y Malvasía, y las foráneas Chardonnay y Sauvignon. Muchos productores utilizan la maceración con las pieles en la vinificación de sus vinos, ya que tradicionalmente era la manera que tenían en las casas de conservar el vino. Cuando Eslovenia era parte de la antigua república de Yugoslavia, los medios escaseaban para adquirir productos químicos que protegieran vinos y viñedos, por lo que la elaboración de vinos ecológicos y naturales era la norma. Y así sigue siendo en la actualidad, con vinos cuyo periodo de contacto con las pieles se extiende desde unos pocos días para variedades como la Pinot Grigio hasta los dos o tres meses de la Rebula, una variedad que por el grosor de su piel es ideal para largas maceraciones. Los vinos elaborados con variedades tintas son casi siempre monovarietales de Merlot. Ocasionalmente encontramos algunos casos de Cabernet Sauvignon y algún que otro Cabernet Franc, pero lo normal es que estas variedades solo participen en algún que otro vino en pequeños porcentajes. El fondo de las etiquetas de los vinos de Aleks muestra el documento de la clasificación de la que hablábamos antes.

La bodega merece mucho la visita, así como catar sus vinos. Son vinos elegantes y muy bien hechos que hacen las delicias de quienes los prueban.

Aquí en Klinec Inn nos alojaremos un par de días, ya que las dos siguientes bodegas que visitaremos están a una distancia que se puede hacer perfectamente andando.

Después de un fantástico desayuno en casa de los Klinec y de haber recuperado nuestras fuerzas, es un buen momento para dar un corto paseo por Medana. Eso sí, hay que tener cuidado de no salirnos del pueblo, que no es demasiado grande y antes de que te des cuentas, ya se ha terminado. Luego, nos dirigiremos al sur, donde 600 metros pasado nuestro alojamiento, en la carretera que nos lleva hacia Cegla en Italia hay un cartel que indica que estamos en otro pueblo, Ceglo (llamado casi igual que su vecino), si bien es más una cosa de administración pública que de límites físicos, ya que no son pueblos a la vieja usanza. En realidad, tanto Medana como Ceglo pertenecen administrativamente a un pueblo más grande: Dobrovo V Brdih.

Nuestro primer destino de hoy es Movia Wines. Este es el reino de quien probablemente sea el enólogo más mediático del país: Aleš Kristančič, a los mandos de una gran bodega propiedad de la familia desde 1820 y dedicada a hacer vinos algo fuera de lo corriente. Junto con su esposa Vesna, Aleš es uno de los viticultores que más botellas y etiquetas elabora, pero sobre todo destaca, en mi opinión, por tres de sus vinos, dos de ellos espumosos: Puro, a base de Rebula, y Puro Rosé a base de Pinot Noir. Ambos se comercializan sin degollar porque según Aleš, de este modo el vino puede vivir 100 años.

El tercer vino es Lunar, un especialísimo vino naranja elaborado con Rebula y/o Chardonnay, según las añadas, que macera con sus pieles durante unos ocho meses y se embotella sin filtrar ni decantar. El vino se presenta turbio, que es lo que Aleš busca. Tanto en su web como en otras páginas hay videos de cómo decantarlo y cómo hacer para probar una parte del vino decantado y la otra parte remanente en la botella, para ver las diferencias entre ambas. Es algo muy recomendable porque da la sensación de probar dos vinos diferentes. Y no nos podemos olvidar de su espectacular Rebula, pero he dicho que solo mencionaría tres vinos…

En la misma bodega podemos comer en su restaurante acompañados de sus vinos. La comida está muy bien elaborada. Y por supuesto, las vistas desde la terraza merecen mucho la pena, ya que los viñedos de Movia se reparten entre Goriška Brda y el Collio italiano.

Otra opción para comer es volver a Medana, donde está el restaurante Belica, un buen lugar para disfrutar de la comida local y de los vinos locales. Ello nos permitirá reposar la comida con un descanso reparador antes de la segunda visita del día.

Después de la comida, sea en Movia o en Belica, caminaremos por la misma carretera apenas 100 metros para encontrarnos a la derecha con otra de las grandes bodegas de Eslovenia. Marjan Simčič es uno de esos grandes elaboradores que saca todo el partido a sus viñedos. Unos viñedos que, al igual que los de Movia, están repartidos entre Italia y Eslovenia. Desde la terraza de su bodega nos indica una caseta en su viñedo a escasos cincuenta metros que está situada en territorio italiano. Marjan trabaja la Rebula como nadie y su Chardonnay es también algo serio. De sus vinos tintos destacan sobre todo el Merlot y el Pinot Noir. Todos ellos, los que hemos probado de la añada 2014, son muy elegantes si bien es una añada que por el mal tiempo que hizo en la época de la vendimia no tiene buena fama. Aun así, los vinos de ese año son estupendos y han obtenidos varios premios y menciones.

La visita merece mucho la pena ya que el estilo de Marjan es muy personal, tanto en sus vinos como a la hora de conducir la visita por su bodega. Tanto él como su esposa Valerija son unos fenómenos y unos anfitriones que de verdad da gusto conocer, todo hay que decirlo.

Tras pasar un rato más que agradable con Marjan, es un buen momento para dar por terminado el periplo vinícola del día y planificar cuidadosamente la jornada siguiente. Visitar estás dos bodegas en un día nos da la oportunidad de probar muchos vinos, así que hay que ser cuidadosos y sobre todo comedidos, que nos queda mucho viaje por delante. Por suerte, no es necesario desplazarse mucho, ya que nuestro siguiente destino está cerca.

La última parada y fonda será en una localidad separada de Ceglo por unos diez kilómetros. En Kojsko encontraremos nuestro destino final en este viaje vinícola. De todos los elaboradores que hemos visitado hasta ahora, Janko Štekar es el más especial. Tiene también su propia bodega y bed and breakfast, además de hacer su propio embutido y aceite, como muchos de sus vecinos. La producción de Janko está en torno a las 10.000 botellas al año que salen de unos viñedos en terraza situados frente a su casa. Es una zona que requiere mucho trabajo, con una forma de embudo que hace que la erosión por las lluvias cause mucho daño a la tierra, con una pérdida de casi 15 centímetros al año. Por esa razón, Janko deja siempre un manto verde en sus viñedos que sirve de protección. Trabaja en natural, como muchos productores de Goriška Brda, porque era como siempre se ha hecho un su casa y no utiliza madera de roble sino de castaño y acacia. Janko es además hombre de mucha conversación, se sienta contigo a desayunar y te habla de los orígenes de su tierra y de su familia. Tamara, la esposa de Janko, es también una excepcional anfitriona.

Estamos en una zona que tradicionalmente ha ido cambiando de manos según quien ganase las guerras. Imperio austro-húngaro antaño, Italia, Yugoslavia y finalmente Eslovenia desde la década de los 90 del siglo pasado. Era un periodo en el que las fronteras se iban desplazando de un lado a otro. Janko cuenta que su abuelo nació austríaco, su padre nació italiano, él nació yugoslavo y su hijo nació esloveno. Y todos ellos nacieron en la misma casa, una casa que ofrece excelentes vinos, sobre todo el Chardonnay, el Rebula y un fabuloso Pinot Grigio que tiene un color rojizo que te enamora. Janko solo trabaja con Merlot para sus vinos tintos.

Los tres alojamientos que hemos mencionado nos permiten visitar también otras bodegas que no están demasiado lejos. De hecho, todas están en un radio de 10 o 15 kilómetros, por lo que es siempre posible hacer varias visitas en un mismo día. Hay que decir, eso sí, que los eslovenos son muy generosos y amables durante las visitas, por lo que un buen consejo a seguir es no visitar más de dos bodegas al día.

En esa distancia de la que hablaba antes podemos visitar a Edi Simčič, Stemberger, Ščurek Wine, Matjaž Kramar y Jakončič Winery, todos ellos sin salir de Goriška Brda. Pasando Nova Gorica hacia el este entramos en Vipavska Dolina, donde en menos de 30 kilómetros nos encontramos con Kristina Mervič, Miha Batič, OUO, Mlecnik, Burja Estate, Guerila y Kmetija Hedele, entre otros. No todos ellos son elaboradores de vinos naranja, lo que dará algo más de equilibrio a nuestras catas.

Toca finalizar nuestro primer tour vinícola por Goriška Brda y empezar a preparar el siguiente. Puede ser buena idea alquilar unas bicicletas para seguir nuestro recorrido por las bodegas de la zona. Las carreteras no tienen grandes desniveles y la mayor distancia que podemos recorrer es la que hay entre Kabaj y Štekar.

Dónde dormir

KABAJ GUEST HOUSE
Šlovrenc 4, 5212 Kozana, Eslovenia
www.kabaj.si
+386 41 454 002

KLINEC INN
Medana 20, 5212 Dobrovo V Brdih, Eslovenia
www.klinec.si
+386 40 663 322

KMETIJA ŠTEKAR
Snežatno 31a, 5211 Kojsko, Eslovenia
www.kmetijastekar.si
+386 40 221 413

Dónde comer

BELICA
Medana 32, 5212 Dobrovo V Brdih, Eslovenia
www.belica.si
+386 53 042 104

Dónde catar

MARJAN SIMČIČ
Ceglo 3b, 5212 Dobrovo v Brdih, Eslovenia
www.simcic.si
+386 53 959 200

MOVIA ALES KRISTANČIČ
Ceglo 18, 5212 Dobrovo v Brdih, Eslovenia
www.movia.si
+386 59 930 930

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What if one day we would want to go on a wine tour through a European country that was small both in size and in wine production? A place that was yet-to-be-discovered, but which at the same time excellent wines were elaborated? A good choice for this would be Slovenia.

The first thing would be to choose our destination airport. Another good thing about Venice is its airport, that for such a small town is served by a large number of airlines that come from almost anywhere in the world. Once there, the only thing left to do is rent a car and go to neighboring Slovenia. Our destination is just an hour and a half from the airport, following the A4 motorway in the direction of Trieste. Other arrival possibilities are the airport of Trieste or the farthest one of Ljubljana, although Venice is the one that enjoys better connections (and better prices as well).

During our trip we will spend a few days in one of the four wine regions of this small country with just over two million inhabitants sharing borders with Austria, Italy, Hungary and Croatia. Though it is not widely known, Slovenia has a great wine tradition with a number of wineries exporting their wines all over the world.

Primorska is the easternmost Denomination of Origin and it is divided into four areas: Vipavska Dolina (Vipava river valley), Kras, Slovenska Istra and Goriška Brda. It is the latter one where we will enjoy its wines and people. The center of this area is Nova Gorica, a city that on the map looks more like a neighborhood of the Italian Gorizia, since between them there is no division, with the Italian part being the largest. You can go changing countries from one street to the next one without even realizing it.

For our stay, we will choose three wineries that also have a bed and breakfast, which will make moving around the area much easier. An area that occupies just 20 square kilometers and where the longest travel distance for us will be around 10 kilometers.

Exiting the highway in Villesse, the evening falls over the horizon. Three kilometers after crossing the geographical border between Italy and Slovenia, there is only one small abandoned building that once served as a border post. There we find Kozana, which more than a village, is a small group of houses surrounded by vineyards. The road crosses vineyards where we see different ways of working the vines: trellis, simple guyot, double guyot… Passing a gas station (it should be noted that whenever we need to refuel, it is better to do it in Slovenia and not in Italy, where gasoline is of average about 30 cents per liter more expensive) we have the detour that takes us to Guest House Kabaj Morel, owned by Katja Kabaj and Jean Michel Morel. Married to Katja many years ago, Jean Michel is one of those extremely charismatic French winemakers whose wine origins we have to look for in Bordeaux and Languedoc Roussillon. After their marriage, they decided to take care of the cellar of her family and then they added the bed and breakfast. Besides wine, they also make their own prosciutto. Jean is one of the few winemakers in Slovenia who uses the Kartuli method to make one of his wines. This method involves burying large terracotta amphorae, which Jean brought from Georgia, to age the wine. In them he elaborates a blend of Malvasia, Rebula and Sauvignon. Once deposited into the amphora along with the skins, the must rests until the next vintage is ready to begin the same process. Then Jean empties the amphorae and passes the wine to oak barrels, where it remains other year. After bottling, the wine ages another year before going on the market.

Jean works mostly with white varieties that he macerates on the skins: Pinot Bianco, Pinot Grigio, Rebula, Chardonnay, Sauvignon, Friulano and Malvasia. The Merlot is the red that Jean elaborates the most, and he also makes a few bottles of a pretty good Pinot Noir.

The village is very quiet, without sounds other than those of nature, and the house is fully surrounded by vineyards that you can see from your window. Sleeping here is very pleasant and the copious breakfasts Katja prepares for you make you get ready to enjoy the new day.

Jean is an excellent host and always delights visitors with a glass of wine in their hands, and Katja shows off her hospitality and kindness at the slightest opportunity. And the best thing is that in order not to have to move after visiting the winery, we can eat in their restaurant where they also offer their wines by the glass.

In the afternoon, after having rested the meal and planned our next few days, we will make a small ride of four kilometers. Being winter, the sun is slowly hiding behind a small hill partially covered by broken clouds on a February afternoon. Medana is a town located in a place destined to vineyards and the elaboration of great wines. Behind them, less than an hour away, they have the protection of the Pre-Julian Alps that prevents the cold north currents from reaching here. In front, less than 25 kilometers away, is the Adriatic Sea, which offers its sea breeze. And occasionally, the Burja (Bora for their Italian neighbors), a wind that comes from the northeast that blows hard (in many occasions with gusts exceeding 200 km/h) that keeps humidity away from the vineyards. The other important characteristic of this area is the soil. Vineyards settle on marl and sandstone originated in the Eocene rich in marine sediments. His name is Opoka (Ponca in Italian, Flysch in Friulano), and we can find many labels of the wines of the area that include both its name and its style.

Medana is also one of the main villages in Slovenia for the production of wine. In 1787, during the reign of Maria Theresa, Archduchess of Austria and Queen of Hungary and Bohemia, Empress and wife of the Emperor of the Holy Roman Empire Francis I, a classification was created to establish the best places for winemaking. In a range from I to VIIII, Medana was classified as I, equivalent to a Grand Cru.

It is in this village located next to the Italian border where we will find our next accommodation: Klinec Inn: cellar, bed and breakfast and restaurant, all in one. The first thing we will do is go to the terrace, because though it’s winter, the afternoon is nice and the sunset well deserves it. The day has been sunny and warm, unlike the previous day when it snowed and rained, so being on the terrace is a pleasure that we can afford. At our table, a glass of Rebula 2014 from Klinec, a great white wine macerated on the skins, and the remains of a plate of prosciutto (also homemade) and cheese. In the restaurant of Klinec Inn, the family of Simona and Aleks Klinec continues its celebration, which I guess has started before lunch and will continue well past midnight. Medana does not even reach a hundred houses and already has a dozen wineries inside the city limits.

Our glass of Rebula 2014 is a wonderful example of the wines we find in both Goriška Brda as in Klinec. For the most part, about 75%, are white wines made with local varieties Rebula (Ribolla Gialla) and Friulano, and then Pinot Grigio, Pinot Bianco, Malvasia, Chardonnay and Sauvignon of the foreign varieties. Many producers use maceration on the skins in the vinification of their wines, because traditionally it was the way families had to preserve their wines for consumption. When Slovenia was part of the former Republic of Yugoslavia, the means to acquire chemical products to protect wines and vineyards were scarce, so the development of organic and natural wines was the norm. And this is still the case today, with wines whose period of contact with the skins extends from a few days for varieties such as Pinot Grigio until two or three months of the Rebula, a variety whose thickness is ideal for long macerations.

The wines elaborated with red varieties are almost always single varietal Merlot. Occasionally we find some Cabernet Sauvignon and the no longer common Cabernet Franc, but the normal thing is that these varieties only participate in some other wine in small percentages. The background of Aleks’ wine labels shows the document of the aforementioned wine classification.

The winery well deserves the visit and tasting of their wines. So elegant and beautifully crafted wines that will delight those who enjoy them.

Here at Klinec Inn we will stay a couple of days, since the next two wineries we will visit are just within walking distance.

After a fantastic breakfast at the Klinec’s and having recovered our strength (well, tasting wine does not finishes our energy, but you know what I mean), it is a good time to take a short walk through Medana. Of course, we must be careful not to leave the town, which is not too big and before you know it, it is well behind you. Then, we will head south, where 600 meters past our accommodation, on the road that leads to Cegla in Italy, there is a sign indicating that we are in another town, Ceglo (called almost like its neighbor), although it is more a thing of public administration that of physical limits, since they are not old-style towns. Actually, both Medana and Ceglo belong administratively to a larger town: Dobrovo V Brdih.

Our first destination today is Movia Wines. This is the realm of who probably is the country’s most media recognized winemaker: Aleš Kristančič, at the helms of a large family-owned winery since 1820 and dedicated to making out-of-the-ordinary wines. Together with his wife Vesna, Aleš is one of the winemakers who make more bottles and labels in the country, and he is especially known, in my opinion, for three of its wines, two of them sparkling: Rebula-based Puro, and Pinot-Noir-based Puro Rosé. Both are marketed without disgorging because, according to Aleš, in this way the wine can live up to 100 years. The third wine is Lunar, a very special Orange wine made with Rebula and/or Chardonnay, depending on the vintages, which will be macerated on the skins for about eight months and bottled without filtering or decanting. The wine is cloudy, which is what Aleš is looking for. Both their website and others sites offer videos of how to decant Lunar and how to do to test decanting half the bottle and leaving the other half with the sediments to see the differences between them. It is highly recommended because it gives the feeling of trying two different wines. And we cannot forget its spectacular Rebula, but I said that I would only mention three wines…

In the same cellar we can have lunch in its restaurant accompanied by his wines. The food is very well prepared. And of course, the vineyard views from the terrace are spectacular and also very funny, since Movia vineyards are divided between Goriška Brda and the Collio italiano.

Another option to lunch or dinner is to go back to Medana, where we can find restaurant Belica, a good place to enjoy local food and local wines. This will allow us to do a siesta before our second visit of the day.

After lunch, either in Movia or in Belica, we will walk along the same road barely 100 meters to find opposite Movia another of the big Slovenian wineries. Marjan Simčič is one of those great winemakers who take full advantage of his vineyards. Vineyards that, like those of Movia, are spread between Italy and Slovenia. From the terrace of his winery, he tells us about a hut in his vineyard just fifty meters away, which is located in Italian territory. Marjan works the Rebula like nobody else and his Chardonnay is also something serious. Of its red wines, especially Merlot and Pinot Noir stand out. All of them, the ones we have tasted from the 2014 vintage, are very elegant, though it is a vintage that due to bad weather during harvest season does not have a good reputation. Even so, the wines of that year are great and have won several awards and mentions. The visit is very worthwhile since Marjan’s style is very personal, both in his wines and when guiding the visit through the winery. Both he and his wife Valerija are outstanding hosts that are really nice to meet, I must say.

After spending a more than pleasant time with Marjan, it is a good moment to call it a day and carefully plan the next one. Visiting these two wineries in one day gives us the opportunity to taste many wines, so we must be careful and above all moderate; we have a long journey ahead. Luckily, it is not necessary to travel much, since our next Destination is close.

The last stop and inn will be in a town about 10 kilometers far from Ceglo. In Kojsko we will find our final destination on this wine trip. Of all the winemakers we have visited so far, Janko Štekar is the most special one. He is a natural winemaker and he also owns along with wife Tamara a bed and breakfast. They elaborate their own prosciutto and oil, like many of his neighbors. Janko’s production is around 10,000 bottles a year coming from vineyards in front of his house. It is an area that requires a lot of work, with a ravine shape that in the past allowed the erosion by the rains to cause a lot of damage to the soil, with a loss of almost 15 centimeters per year. For that reason, Janko always leaves a green cover in his vineyards serving as protection. He works naturally, like many Goriška Brda producers, because that was how things were always done at home. Janko does not use oak but chestnut and acacia barrels. He is also man of much conversation. He sits with you during breakfast while he explains you about the origins of his country and his family. Tamara, Janko’s wife, is also an exceptional hostess.

We are in an area that has traditionally been changing hands depending on who won the wars. Austro-Hungarian Empire, Italy, Yugoslavia and finally Slovenia since the late 90s of the last century. It was a period in which borders were moving from one place to another. Janko tells that her grandfather was born Austrian, his father was born Italian, he was born Yugoslavian and his son was born Slovenian. And all of them were born in the same house, a house offering nowadays excellent wines, especially Chardonnay, Rebula and a fabulous Pinot Grigio that has a reddish color that you love. Janko only works with the Merlot for the red wines.

The three accommodations I have mentioned allow us to also visit other wineries that are not far away. In fact, all of them are within a radius of 10 or 15 kilometers, so it is always possible to make several visits in the same day. It must be said, though, that the Slovenians are very generous and kind during visits, so a good advice to follow is to visit no more than two wineries a day. You’ve been warned.

In that radius I mentioned we could visit Edi Simčič, Stemberger, Ščurek Wine, Matjaž Kramar and Jakončič Winery, all of them without leaving Goriška Brda. Passing Nova Gorica to the east we enter the Vipavska Dolina, where in less than 30 kilometers we find Kristina Mervič, Miha Batič, OUO, Mlecnik, Burja Estate, Guerilla and Kmetija Hedele, among others. Not all of them are orange winemakers, which will give some more balance to our findings.

It’s time to finish our first wine tour of Goriška Brda and start preparing the next one. It may be a good idea to rent bicycles to continue our tour of the wineries in the area. The roads do not have long slopes and the greatest distance we can travel is between Kabaj and Štekar.

Where to sleep

KABAJ GUEST HOUSE
Šlovrenc 4, 5212 Kozana, Slovenia
www.kabaj.si
+386 41 454 002

KLINEC INN
Medana 20, 5212 Dobrovo V Brdih, Slovenia
www.klinec.si
+386 40 663 322

KMETIJA ŠTEKAR
Snežatno 31a, 5211 Kojsko, Slovenia
www.kmetijastekar.si
+386 40 221 413

Where to eat

BELICA
Medana 32, 5212 Dobrovo V Brdih, Slovenia
www.belica.si
+386 53 042 104

Where to taste

MARJAN SIMČIČ
Ceglo 3b, 5212 Dobrovo v Brdih, Slovenia
www.simcic.si
+386 53 959 200

MOVIA ALES KRISTANČIČ
Ceglo 18, 5212 Dobrovo v Brdih, Slovenia
www.movia.si
+386 59 930 930

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