[:es]Qué vinos naturales recomendamos?[:en]Which natural wines are we recommending?[:]

La Castellada

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En ocasiones me da por meditar acerca del mundo que nos rodea. A veces incluso, medito sobre cosas que no tienen que ver con el vino, asuntos de mucha y extrema gravedad, con conclusiones que no dejan de sorprenderme. Sin embargo, de vino hablamos aquí, y sobre ello va mi disertación de hoy. Se trata de los vinos naturales, que es uno de los objetos de deseo de esta web que nos une.

Hace no mucho escuché una conversación en la que una persona pedía a sus acompañantes que le recomendasen vinos naturales por aquello de introducirse en otro mundo vinícola diferente del que estaba acostumbrado. Hay todavía mucho lío en el mercado acerca de los vinos naturales y los ecológicos. Hay cierta confusión cuando un vino lleva un sello de agricultura ecológica y se piensa que el vino es natural. Cosa a la que por otra parte pueden contribuir algunos elaboradores de vinos naturales que llevan también el certificado de agricultura ecológica.

Antes de nada, hay que recordar dos cosas. No existe un vino ecológico sino un vino elaborado con uvas procedentes de agricultura ecológica. Y dos, un vino natural es aquel al que no se le añade ningún producto químico en su elaboración, ni enzimas ni productos enológicos ni nada. Digamos que para ser natural, un vino debe ser primero ecológico, es decir, un vino natural es el siguiente paso en la escala evolutiva del vino ecológico.

En un vino natural sólo se utilizan sulfitos en unas cantidades mínimas para protegerlo. Y no siempre, por supuesto. En Francia se ha aprobado un reglamento que admite hasta 30 miligramos por litro para considerar que un vino es natural. En España no hay tal reglamento (que yo sepa), pero se suele tomar como referencia 20 mlg/l, cantidad que también se toma en otros países. Distintas asociaciones de elaboradores como la Triple A consideran que no se deben añadir sulfitos y que el vino debe llevar sólo los que se generan durante el proceso de fermentación.

Por ello podemos encontrar etiquetas que dicen que el vino “Contiene sulfitos” cuando los mismos se han añadido por encima de una cantidad determinada, que si no me equivoco en España es 10 mlg/l. La etiqueta puede mostrar “Contiene sulfitos no añadidos” cuando no se ha añadido nada y la cantidad de sulfitos generada durante la fermentación está por debajo del límite anterior. También deberíamos hablar de sulfuroso libre y total, que son datos obtenidos en una analítica de una muestra de vino, pero esa es discusión para otro día.

Tras esta aclaración y retomando el asunto de entrada de este articulo, qué suele pasar cuando alguien nos pide que le recomendemos un vino natural? En esa conversación que presencié, enseguida empezaron las recomendaciones de vinos que considero frikies, extremos o radicales. Son vinos que en muchos casos son turbios o sucios y en ocasiones con malos olores y peores sabores. Vinos que, en muchas ocasiones, son denostados por los entendidos porque muestran defectos de elaboración. Esto hace que el vino natural sea visto en muchas ocasiones como un vino mal elaborado. Esto me molesta bastante, porque tengo amigos que saben mucho de vinos y que sin embargo atacan a los vinos naturales por este motivo. Me molesta porque por culpa de unos cuantos, o unos muchos quizás, se cargan el trabajo de mucha gente que trabaja en natural de una manera impecable, gente que hace vinos que nadie diría que nos naturales porque están bien hechos.

Cada vez bebo más vino natural, más vino con poco tratamiento y de gente que elijo con mucho cuidado. He llegado aquí porque con el paso del tiempo busco vinos de personas, eso vinos que cuando los bebo sé quién los ha hecho y, en muchos casos, cómo los han hecho, porque es gente a la que conozco. Es bastante raro que cuando bebo un vino no conozca a su elaborador. No creo que por esta manera de beber vino me esté limitando a un sector pequeño. Todo lo contrario, cada vez hay más bodegas que trabajan así. Y es lo que me gusta. Esto no quiere decir que rechace beber un vino de alguna bodega que haga botellas por millones. En ocasiones lo hago, pero generalmente no me hace disfrutar como los vinos mencionados.

Creo que a una persona neófita hay que ayudarla a que el descubrimiento de un vino natural sea algo pausado. Si se me permite el símil taurino, cuando a alguien le gustaría saber cómo es estar delante de un toro no le soltamos delante de un Miura, sino delante de una vaquilla, no? No hace falta correr el riesgo de que no quiera volver a saber nunca más ni de toros ni de vinos naturales.

Existe entre los amantes de los vinos naturales, entre los que me incluyo, cierta tendencia a elegir los vinos más frikies, extremos o radicales, entre los que en la mayoría de los casos no me incluyo. Hay, creo yo, mucho elaborador que se escuda en eso de los vinos naturales para ofrecer vinos turbios, sucios, con malos olores y peores sabores. En ocasiones, la excusa de elaborar vino natural sirve para ocultar errores de elaboración o falta de limpieza en la bodega, entre otras razones. Una vez me sirvieron en un bar un vino que olía exageradamente a cebolleta. En boca no estaba mal, que lo probé, pero el olor era terrible. Lo comenté en la barra y me dijeron que era porque el vino era natural. No señor!! Este vino huele a cebolleta porque está mal hecho. Ni más ni menos. Un vino natural bien hecho nunca debe oler a cebolleta!

Hay mucha gente que se lanza de cabeza a esos vinos extremos  apreciando ese friquismo. Es cierto que muchos de estos fans de los vinos radicales ya llevan en la mochila mucho vino natural catado y bebido, pero no por eso creo yo que haya que aconsejar esos vinos a una persona que muestre interés en sumergirse en este mundo alternativo. En alguna cata que he hecho sobre vinos naranja he visto transformación de caras al probar algo extremo y darme cuenta de que esa persona estaba perdida para la causa, sin importar qué vino se presentase a continuación.

Con todo esto quiero decir que en la actualidad, y por fortuna, hay muchos elaboradores y muchas elaboradoras que están haciendo verdaderas maravillas trabajando en natural sin que sus vinos tengan ese aspecto comentado anteriormente. No hace falta que un vino natural sepa raro ni tenga mal aspecto. Sólo hay que buscar un poquito para encontrar esas personas de las que hablo y sus fantásticas creaciones. Y esos son, en mi opinión, los vinos naturales que tenemos que recomendar. Los otros ya llegarán, pero hay que entrar poco a poco sentando las bases en esto de los vinos naturales.

A veces soy el primero en elegir y disfrutar una botella que hay agitar antes de beberla para que todas las cosillas que hay flotando toquen a partes iguales. También creo que a la larga ese estilo hace que sean vinos para disfrutar en ocasiones contadas y bastante separadas en el tiempo unas de otras. Volver a esos vinos naturales bien hechos, limpios, con aromas ricos y sabores ricos, sin defectos es un placer. La lista de los elaboradores de estos vinos va creciendo cada día. Y el placer de disfrutarlos crece también día a día.

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Sometimes I get to meditate about the world around us. Sometimes I even meditate on things that have nothing to do with wine, matters of great and extreme gravity, with conclusions that never cease to amaze me. However, we are talking about wine here, and my stream of consciousness today is about it. It is about natural wines, which is one of the objects of passion of this website that unites us.

Not long ago I overheard a conversation in which a person asked his companions for natural wines recommendation. He wanted to enter a new world different from the one he was used to. There is still a lot of trouble in the market about natural and organic wines. There is some confusion when a wine bears an organic farming stamp and the wine is thought to be natural. Something to which some natural wine makers who also carry the organic farming certificate can contribute.

First of all, we have to keep two things in mind. There is no such thing as an organic wine but a wine made from grapes coming from organic farming. And two, a natural wine is one to which no chemical products are added during its production, neither enzymes nor oenological products nor anything. Let’s say that to be natural, a wine must first be organic, that is, a natural wine is the next step on the evolutionary scale of an organic wine.

In a natural wine only sulfites are used in minimal quantities to protect it. And not always is this case, of course. France has approved a regulation that accepts up to 30 milligrams of sulfites per liter to identify a wine as natural. In Spain there is no such regulation (that I’m aware of), but 20 mlg/l is usually taken as a reference, an amount that is also considered in other countries. Various associations of producers, such as Triple A, consider that sulfites should not be added anyway, and wine should take only those generated during the fermentation process.

For this reason we can find labels that say that a wine «Contains sulfites» when they have been added above a certain amount, which if I am not mistaken, in Spain is over 10 mlg/l. The label may show «Contains no added sulfites» when nothing has been added and the amount of sulfites generated during fermentation is below the aforementioned limit. We should also talk about free and total sulfur, which are data obtained in an analysis of a wine sample, but that’s a discussion for another day.

After this small talk, and coming back to the subject of this article, what usually happens when someone asks us to recommend them a natural wine? In that conversation that I witnessed, the recommendations for wines that I consider freakish, extreme or radical began immediately. They are wines that in many cases are cloudy or dirty and sometimes with bad smells and worse flavors. Wines that often are reviled by connoisseurs because they show winemaking defects. This means that a natural wine is seen on many occasions as a poorly made wine. This bothers me a lot, because I have friends who know a lot about wines and who nevertheless attack natural wines for this reason. It bothers me because the great work of many people producing excellent examples of natural wines is often put in the same park as the poor and defected work a small bunch of producers do.

Lately I’m drinking more natural wines, wines with little intervention and from people that I choose with great care. I have arrived to this point because nowadays I look for wines produced by producers, not big companies, wines that when I drink them I know who made them and, in many cases, how they made them, because they are people I know. It is quite rare that when I drink a wine I do not know its winemaker. I don’t think that by this way of drinking wine I am limiting myself to a small part of the market. On the contrary, there are more and more wineries working like this. And that’s what I like. This does not mean I reject a wine coming from a winery producing bottles by the millions. Sometimes I do, but generally it doesn’t make me enjoy like the other wines.

I believe that a neophyte must be helped to access natural wine world in a, uhmm, easy way. If I may use the fighting bull metaphor, when someone would like to know how it is to be in front of a bull, we don’t throw them in front of a Miura, but in front of a heifer, do we? No need to risk that they doesn’t want to ever try again neither bulls nor natural wines.

There is a certain tendency among natural wine lovers, including myself, to choose the most freaky, extreme or radical wines, among which in most cases I don’t include myself. There are, I think, a lot of winemakers who hide behind the “natural wine label” to offer cloudy, dirty wines, with bad smells and worse flavors. Sometimes, the excuse of making natural wine serves to hide winemaking errors or lack of cleanliness in the cellar, among other reasons. Once in a bar they served me a wine that exaggeratedly smelled of small onions. In the palate it was not bad (yes, I did try it), but the smell was terrible. I mentioned it at the bar and they told me it was because the wine was natural. No sir!! This wine smells like onions because it is poorly made. No excuses accepted. A well-made natural wine will never smell like onions!

There are many people who dive headlong into these extreme wines appreciating that freakiness. It is true that many of these fans of radical wines have already tasted a lot of natural wines, but that is not why I believe that those wines should be recommended to a person who shows interest in immersing themselves in this alternative world. In some orange wines tasting I have done I have seen the transformation of faces when trying something extreme and realizing that that person was lost to the cause, no matter what wine was presented next.

With all this I want to say that nowadays, and fortunately, there are many producers who are doing real wonders working in natural without their wines having that aspect mentioned above. A natural wine does not have to taste strange or look bad. You just have to search a little bit to find those people I am talking about and their fantastic creations. And those are, in my opinion, the natural wines that we have to recommend. The others will come, but you have to enter little by little, laying the foundations for natural wines.

Sometimes I’m the first to choose and enjoy a bottle that I have to stir before drinking so that all the little things floating inside are spread equally. I also think that eventually this style makes the wines to be enjoyed in rare occasions, sometimes quite separate in time. Returning to those well-made, clean natural wines with rich aromas and rich flavors, without defects is a wine lover’s pleasure. The list of producers of these wines grows every day. And the pleasure of enjoying them also grows day by day.

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