[:es]Tommasi Hospitality, el corazón del Amarone Classico[:en]Tommasi Hospitality, the heart of the Amarone Classico[:]

Tommasi Viticoltori

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Originalmente publicado en miamigoelvino.com el 24/11/2016.

Cuando visitamos Tommasi Viticoltori hace dos meses, tuvimos una experiencia tan agradable con ellos que decidimos compartirla ya que era algo que no puede pasar desapercibida. Hay que decir que escribimos este artículo porque queremos hacerlo, no porque lo pidieran. Estamos muy agradecidos a ellos y la forma en que nos trataron, que esto es lo menos que podemos hacer para mostrarlo.

Después de nuestra visita a la bodega disfrutamos de la segunda demostración de hospitalidad de Tommasi. Vino a través de Borgo Antico, uno de los restaurantes ubicados en el Hotel Villa Quaranta, en el cercano pueblo de Pescantina. Tuvimos una gran cena, que empezó con una copa de vino espumoso como aperitivo que nos llevó hacia el vino de la cena: Dionysos, Primitivo de Manduria Riserva, un espléndido vino elaborado con Primitivo, el primo italiano de la Zinfandel americana. Muy buen vino, cuerpo redondo, elaborado por Masseria Surani, en Puglia. Para cenar tuvimos gnocci, espaguetis y carne. De postre, Panacota casera. Todo impecable, bien cocinado, bien presentado y por supuesto bien comido.

Un par de días más tarde visitamos el Hotel Villa Quaranta. El hotel está situado en una villa del siglo XVI en el corazón de la Valpolicella. Es mucho más que un hotel. Luca Carrara, el director general, nos llevó por un recorrido mostrándonos en primer lugar el centro de congresos, bien equipado para toda necesidad que se pueda tener y con una capacidad de hasta 450 personas. Luego pasamos al Wellness Center and SPA Terme della Valpolicella, increíble sitio, cuenta con un gimnasio, cinco piscinas y todos los servicios que uno puede exigir en un lugar como este, como peluquería (pregunté lo que era pero no llegué a entenderlo bien), centro de fisioterapia, etc…

Junto al spa hay una pequeña iglesia románica propiedad de la familia en la cual la comunidad local celebra Misa cada fin de semana.

Luego fuimos a ver la increíble oferta gastronómica. Después de ver la cafetería/ restaurante junto a la piscina exterior, fuimos a visitar la Bottega, un acogedor restaurante con pocas mesas y un ambiente agradable. Aquí ofrecen clases de cocina para aprender a elaborar recetas locales.

¡Oh Baco, finalmente te encontré!!! Bajando por unas escaleras te encuentras la joya del hotel: Cantina en Villa, un increíble ristorante subterráneo donde se pueden disfrutar todos los vinos de Tommasi y muchos más con su comida. El ambiente es impresionante con paredes de ladrillo visto y techo abovedado y lleno de botellas de vino y accesorios. Un paraíso para los amantes del vino. Luca nos tuvo que sacar de allí en contra de nuestra voluntad. Nos agarrábamos a todo lo que podía pero no hubo manera.

Muchas gracias tanto a Luca como a su personal por la visita. Se trata de un hotel al que vale la pena ir aunque sólo sea por un fin de semana de relax. Pero te puedes quedar allí tanto tiempo como quieras. No hay necesidad de salir de él. Bueno, sólo para visitar la bodega de Tommasi.

En nuestro último día en la ciudad, Annalisa nos recomendó visitar otro restaurante en Verona. Y quienes somos nosotros para decir que no? Tommasi Viticoltori es parte de un grupo de familias del vino llamado Amarone Families – Famiglie dell’Amarone D’Arte. Entre ellas llevan un ristorante en Verona, Botegga Vini. Aquí puedes venir para desayunar, comer, merendar, cenar, tapear… No se necesitan excusas. La carta de vinos es un viejo libro con cubiertas de piel y grande como un periódico. Tiene 159 páginas llenas de vinos, no sólo italianos, sino de todo el mundo. Buscas en el índice un país, que seguro que está. Puedes consultarla también en la web. Luca Nicolis es el responsable y nos preparó un gran almuerzo.

La comida aquí es realmente buena. Y el secreto mejor guardado? La bodega subterránea que está detrás de la barra. Si te gusta el vino, es nuestro Disneyworld. Ali nos llevó de visita y nos explicó lo que había en la bodega. Allí puedes encontrar viejas añadas de los vinos más importantes del mundo. Tienen más de 3.000 botellas, con vendimias que se remontan en el tiempo más de 60 años. Tienen botellas de Bertani Recioto, por ejemplo, de 1959 y también muchas añadas de la década de 1960. No pudimos ver todo, por supuesto, pero dos cosas nos llamaron la atención: unas cuantas botellas de La Tache 1972 y Romanée Saint Vivant 1974 de Borgougne y sobre todo, una increíble colección de Penfolds Grange, el Shiraz de Australia. Una botella de cada vendimia desde 1963. Impresionante. Se podrían ganar miles de euros en una subasta de vino.

Por desgracia, era hora de volver a nuestras tareas diarias, pero estamos seguros de que Tommasi ofrece mucho más de esta increíble hospitalidad. Tenemos que ir allí más a menudo a seguir disfrutando con ellos.

Puedes ver el video en la bodega de Botegga Vini en este enlace.

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Originally published in miamigoelvino.com 24/11/2016.

When we visited Tommasi Viticoltori two months ago, we had such a pleasant experience with them we decided to share it as it was something that can’t go unnoticed. We have to say that we are writing this article because we want to do it, not because they asked us to. We are so grateful to them and the way they treated us that this is the least thing we can do to show it.

After our visit to the winery we enjoyed the second show of Tommasi Hospitality. It came through Borgo Antico, one of the restaurants located in the Hotel Villa Quaranta, in nearby village Pescantina. We had a great dinner there, enjoying also a glass of sparkling wine as aperitif that led us to the main wine of the dinner: Dionysos, Primitivo de Manduria Riserva, a splendid wine elaborated with Primitivo, the Italian cousin of the American Zinfandel. Really good round-body wine from Masseria Surani, in Puglia. With dinner we had Gnocci, Spaghetti and Meat. Also some great Panacota. Well cooked, well presented, and of course, well eaten.

Couple of days later, we visited Hotel Villa Quaranta. The hotel is located in a XVI Century villa in the heart of Valpolicella. It is really more than a hotel. Luca Carrara, the general manager, led us to a tour showing us first the Congress Center, well equipped for any need anyone can have and with a capacity of up to 450 people. Then we moved on to the Wellness Center and SPA Terme della Valpolicella. Amazing place, including a gym, five pools and any service one can require in a place like this, like Hairdresser (I asked what was it but I didn’t find out what was that for), therapeutic center, etc.

Near the spa we discovered a small Romanic church property of the family where the local community celebrates Mass every weekend.

Then we went on to check the incredible gastronomic offer. After seeing the outdoor pool restaurant, we went to visit the Bottega, a cozy restaurant with some six tables and a nice atmosphere. Here they offer cuisine lessons for learning to cook local recipes.

Oh Bacchus, I finally found you!!!! You go down a flight of stairs and your will find the jewel of the hotel:Cantina in Villa, an amazing underground ristorante where you can enjoy all Tommasi wines and then some more with your meal. The atmosphere is impressive with brickwalls and its decoration with wine bottles and wine accessories makes it a paradise for winelovers. Luca had to take use out from there against our own will. We were holding ourselves to everything we could use so as not to leave the place.

Thank you so much to Luca and his staff for the visit. This is a hotel worth going if only for a weekend of relax. But you can stay there as much as you may want. No need to go outside. Well, only for visiting Tommasi winery, that is.

In our last day in town, Annalisa advised us to visit another restaurant in Verona. And who are we to say no? Tommasi Viticoltori is part of a group of wine families called Amarone Families – Famiglie dell’Amarone D’Arte.They run a ristorante in Verona, Botegga Vini. Here you can come for breakfast, lunch, dinner and never leave. The wine list is an old book with leather covers and big as a newspaper. It has 159 pages full of wines not only Italian, but for all over the world. You check for a country in the index, they have it. You can go to the website and you will find there the wine list. Luca Nicolis is the one in charge and he fixed us with a great lunch. The food here is really good. And the best kept secret? The underground cellar you access behind the bar. If you like wine, that’s Disneyworld for you. Ali took us around and explained us about the cellar. There you can find old vintages of some of the most important wines around the world. They have over 3,000 bottles, with vintages going back in time more than 60 years. They have bottles of Bertani Recioto, for example, from 1959 and also many 1960s vintages. I couldn’t check everything, of course, but two things caught my attention: a few bottles of La Tache 1972 and Romanée-st. Vivant 1974 from Borgougne, and especially, an incredible collection of Penfolds Grange, the Shiraz from Australia. One bottle from every single vintage since 1963. Amazing. That would go for thousands of euro in a wine auction.

Unluckily, it was time for us to go back to our regular daily duties, but we are sure Tommasi offers a lot more of their incredible hospitality. We need to go back there more often to keep on enjoying with them.

You can watch the video of the Botegga Vini Cellar in this link.

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