Ubicado a unos 150 kilómetros al sur de la Región Metropolitana de Chile, el Valle de Colchagua es una de las zonas vinícolas chilenas reconocidas especialmente por sus varietales tintas. La zona del Valle de Colchagua, palabra que significa “lugar de pequeñas lagunas” fue el límite sur del imperio Inca y, posteriormente se convirtió en la zona en la que las familias más poderosas del país construyeron grandes mansiones, algunas de las cuales incluso siguen en pie.

Colchagua es uno de los valles transversales de la zona central de Chile, cuyas tierras están bañadas por las aguas del río Tinguiririca y donde se ubican las ciudades de San Fernando y Santa Cruz, dos de las más importantes de la Sexta Región, y algunas localidades de gran interés turístico, como Chimbarongo, Lolol o Pichilemu.

El Valle de Colchagua se caracteriza por la excelente calidad de su tierra, un micro clima perfecto para el cultivo de uvas como la Cabernet Sauvignon, que representa una parte importante del total de viñedos del valle, además de la Carmenere.

El clima mediterráneo de Chile presenta unos veranos cálidos y secos y unos inviernos fríos y lluviosos que tanto gustan a los viñedos. La temporada de crecimiento es generosa en días soleados y con grandes cambios térmicos entre el día y la noche. Los viñedos están fuertemente influidos por el efecto refrescante del Océano Pacífico y la Corriente de Humboldt. Ésta se origina en las heladas aguas cercanas a la Antártida y se desplaza hacia el norte a lo largo de la costa occidental de Sudamérica. El efecto del choque de la corriente de Humboldt con la línea costera del norte de Chile produce nubes y niebla. Sin embargo, se producen escasas o nulas precipitaciones.

Una geografía única y barreras naturales, tales como el Desierto de Atacama en el norte, la Cordillera de los Andes en el este, los Campos de Hielo Patagónicos y la Antártida en el sur, y el Océano Pacífico y la Cordillera de la Costa en el oeste, protegen los viñedos chilenos de enfermedades y dan origen a un amplísimo abanico de tipos de suelo. Este vasto mosaico de terruños hace posible la elaboración de una gran diversidad de vinos.

Es esta región de Sudamérica también propicia para sufrir terremotos, dado el desplazamiento de las placas tectónicas de la zona. Un terremoto es siempre sinónimo de destrucción. Vemos imágenes en la televisión de cómo quedan las ciudades, los pueblos, las carreteras tras sufrir sus efectos. Sin embargo, en algunas ocasiones, si bien las menos, tras un terremoto surge algo nuevo. Y esto es lo que ocurrió en Chile en febrero de 2010. La casa familiar de los padres de José Ignacio Maturana, de más de cien años de antigüedad construida con las técnicas antiguas de barro y teja chilena, quedó completamente destruida. Fue entonces, cuando hubo que empezar desde cero, la vida como familia cambió y se decidieron por elaborar vinos de alta gama. Así surgió Maturana Wines.

Bajo esta etiqueta, José Ignacio Maturana, ingeniero agrónomo y uno de los enólogos más reconocidos de Chile, elabora un vino llamado MW Maturana Wines, un ensamblaje de Carmenere (80%) y Cabernet Sauvignon (20%) cuyas uvas provienen de la localidad de Marchigue en el Valle de Colchagua, zona donde la Carmenere ofrece un gran resultado. Las uvas de este vino se vendimian y despalillan a mano y se fermentan en pequeños depósitos para poder resaltar las características propias de la uva y su origen. Se realiza una crianza del 20% del vino en huevos de hormigón y posteriormente en barrica francesa de 500 litros nueva y el resto en barrica de 300 litros de segundo y tercer uso durante un periodo total de 14 meses. Después del embotellado se deja el vino reposando durante un mínimo 14 meses más. Otro vino que hacen es Lucas Maturana Wines, un monovarietal de Cabernet Sauvignon proveniente del Valle de Colchagua que es envejecido en barrica francesa durante 10 meses.

José Ignacio tiene otra línea de vinos que provienen de viñedos de más de 70 años y todos los trabajos se hacen a mano y bajo las normas ecológicas. Solo se agrega una pequeña dosis de sulfuroso en el momento del embotellado para así poder proteger y mantener el vino. Estos vinos se fermentan con sus levaduras nativas y sin agregar ningún aditivo enológico. Lo más importante de estos vinos desde nuestro punto de vista es que son Vinos Naranja, vinos cuyo mosto macera con sus pieles durante un periodo de tiempo:

Semillon Maturana Wines es un monovarietal de Semillon. El 20% del vino fermenta con sus pieles durante tres meses y medio. El resto fermenta como blanco tradicional. El viñedo se encuentra en la zona costera de Paredones.

Naranjo Maturana Wines es un monovarietal de Torontel macerado con sus pieles durante seis meses y medio. La fermentación de este vino es en barricas abiertas. El viñedo se encuentra en Loncomilla, en el Valle de Maule.

En 2011 José Ignacio y su familia crearon la marca Puente Austral Wines, en el Valle de Colchagua. Bajo la misma elaboran diferentes vinos con variedades internacionales como Sauvignon Blanc, Cabernet Sauvignon, Carmenere y Merlot, distribuidos en la Línea de Entrada, Selección, Reserva Privada, y un Gran Reserva de Cabernet Sauvignon y Merlot. También hace un espumoso con Pinot Noir y Chardonnay.

Pronto hablaremos con José Ignacio Maturana acerca de sus vinos y su filosofía vitivinícola.

Fotos (c) Maturana Wines

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