Recientemente hemos hablado acerca de lo que Alfredo Egia hace con el txakoli en Bizkaia. Hoy hablaremos con él para conocer de su mano su trabajo.

Muchas gracias, Alfredo, por colaborar conmigo. Lo primero que me llamó la atención es que trabajas siguiendo los principios de la biodinámica. En qué notas que la biodinámica influye en tus vinos?

La biodinámica en ningún momento la entiendo como un fin en sí mismo. En mi caso hago uso de ella como un vehículo más en mi intrincación con la viña. No creo que la mera aplicación de preparados biodinámicos o la ausencia de fitosanitarios de síntesis hagan que un vino pueda trascender. Es naturalmente necesario que todo esto vaya acompañado de una intención, voluntad, ejercicio sincero y coherente del viticultor en pos de una transformación que ha de darse, tanto en su viña como en él mismo. A partir de ahí los cambios serán los que tengan que ser, acordes a la energía que se aplica en el proceso, y muy independiente del aparente resultado económico.

No resulta muy difícil en el norte trabajar de una manera tan artesanal como tú, siguiendo la biodinámica e intentado hacer el vino tan natural como sea posible?

Es cierto que tenemos un clima que no acompaña nada a la baja proliferación de mildiu y botrytis, y que por el momento entiendo muy importante un control en el vigor y productividad para una adecuada respuesta de la viña a la ausencia de fitosanitarios sistémicos o penetrantes de síntesis. En todo caso la biodinámica o prácticas similares deben ir acompañadas de una asunción de importantes pérdidas en producción. Nos han educado tanto hacia una agricultura productivista (llegamos a llamar “explotaciones” a nuestros cultivos) que he de reconocer que uno no parece estar nunca preparado para ver al mildiu actuar cada año.

Qué dificultades encuentras para ello?

Principalmente la intensidad del trabajo. La hierba crece continuamente y hay que desbrozarla, casi todos los años necesitas hacer tratamientos cada 12-15 días contra el mildiu, que aunque sean de dosis muy bajas requieren el mismo trabajo que cualquier otra sulfatada. Si además le sumas que la Hondarrabi Zerratia tiene una brotación irregular que requiere varias pasadas para conducir la vegetación pues trabajo no te va a faltar.

Qué tratamientos sueles hacer en el viñedo?

Únicamente antimildiu con cobre en forma de hidróxido, sulfato, oxicloruro y gluconato, cumplimentada a veces con un poco de azufre mojable en la Petit Manseng. Hondarrabi Zerratia como norma general no aplico azufre ya que el oídio no le afecta mucho. Las dosis normales por año son de 2-2,5 kg de cobre metal por hectárea. Se trata de dar de manera constante con dosis muy bajas para garantizar su presencia en la viña. Las acompaño de deccociones de cola de caballo y ortiga, leche de arroz y aceite esencial de lavanda que no veas cómo huele cuando preparas la cisterna.

Trabajas sobre todo con Hondarrabi Zerratia y Petit Manseng. Qué te proporcionan estas uvas?

Son variedades increíbles que aportan vegetalidad fresca, acidez, tienen esqueleto, algo de rusticidad pero aromáticamente son completas y demuestran vocación de ser “domadas” en su elaboración para que muestren su versión más completa y su capacidad de guarda. Sinceramente, y aunque se puedan hacer vinos muy interesantes también con otras variedades, no echo de menos ninguna variedad blanca más para mostrar la potencialidad de mi terroir. Creo que, al igual que justo al otro lado del Pirineo (Baigorri, Bearn, Pacherenc du VicBilh) estas dos variedades se complementan. Hondarrabi Zerratia (Petit Courbu en francés) aporta redondez, sapidez y Petit Manseng (Izkiriota Txiki en euskera) aromas de fruta y florales, aparte de grado alcohólico y acidez.

Tienes pensado trabajar con la Hondarrabi Beltza?

En principio no, dado que no es una variedad tinta de la zona donde trabajo, la comarca de Las Encartaciones de Bizkaia. En esta zona eran más típicas las variedades Gascón y Seña, desconocidas en el resto de la provincia donde sí estuvo más impuesta la Hondarrabi Beltza y similares. Recientemente se ha aprobado la inclusión como variedad admitida la Cabernet Franc, precursora genética al 50% de Hondarrabi Beltza. Posiblemente haga una pequeña plantación de alta densidad el año que viene de Cabernet Franc y más al futuro y una vez se solucionen aspectos legales y burocráticos otra con Gascón y Seña.

Colaboras con Gile Iturri e Imanol Garay en los vinos que elaborais en Bizkaibarne. De qué se ocupa cada uno?

La colaboración que hay entre todos se basa en una manera muy común de ver hacia dónde queremos ir. Sin duda la experiencia de Imanol en vinos de mínima intervención nos ha guiado definitivamente en este camino. Digamos que Imanol pone el “know-how”, Gile ejerce de bodeguero y yo de viticultor. Pero sobre todo lo más emocionante de todo esto es ver que tres, en vez de sumar, multiplican. Nos enriquecemos mutuamente de nuestras energías, compartimos visiones, emocionalmente llegamos a sentirnos cómplices y sentimos que los vinos nos acompañan en ese camino.

Qué características tiene un vino de Alfredo Egia?

Sobre todo lo que más me importa es que sea un producto que sientas que te hace bien, que sintoniza con tu cuerpo. Además, que sea creador o contribuyente de buenos momentos. Lo que más me gusta que me digan es que cuando tomaron mi vino fue un gran día. Los aspectos aromáticos, de cuerpo, acidez, etc. los dejo en un segundo plano, es más importante el equilibrio y el conjunto. Tenemos demasiada inclinación a diseccionar los vinos en vez de tomarlos y sentirlos.

Trabajas con uva blanca en el norte. Cuando veremos un vino blanco de Alfredo Egia macerado con las pieles?

Ya hemos hecho algo… pero para formar parte del coupage final. Para hacer un 100% skin contact tengo que aumentar algo la producción. Para ello la idea es ir transformando en biodinámicas el resto de viñas que tengo. Y es algo que en un momento dado he de sentir con una emoción bonita, no únicamente porque puedan estar más o menos de moda estos vinos. Seguro que cuando pruebe más vinos naranjas que me hagan sentir algo especial me lo planteo más en serio, cosa que se puede dar cuando uno menos se lo espera!

Muchas gracias por tu amabilidad, Alfredo!