Las pequeñas producciones tienen su encanto. Para mí significan que la persona que está detrás de ellas ha puesto toda su pasión para elaborar esos vinos. No quiero decir, ni mucho menos, que quien haga vinos por cientos de miles o incluso millones de botellas no ponga toda su pasión. Sin embargo, me atraen mucho más esas personas que hacen unos pocos miles de botellas, o incluso unos pocos cientos de botellas. Es una manera de trabajar mucho más personal, más pasional.

Jesús Toledo es una de esas personas. Es posible que no hayas oído hablar de Jesús o de sus vinos, que elabora junto a su primo Julián Ajenjo bajo el nombre de #garagewine. De ser así, y si tu estilo de vino es ese de los que suelo hablar en mis publicaciones, sus vinos deberían estar en tu lista de deberes.

Haciendo honor a su apellido, la bodega de Jesús y Julián está en Toledo, concretamente en Quintanar de la Orden. En ella hace varias etiquetas hasta sumar unas ocho mil y pico botellas de la añada 2019. Un salto cuantitativo desde la añada anterior cuando hizo poco más de cinco mil botellas (5.265). Jesús trabaja principalmente con variedades tintas, muchas de las cuales son autóctonas, y también hace alguna que otra maravilla con las blancas. Hace un blanco de Airén que cuando lo probé me gustó mucho. Es una variedad que no me atraía mucho porque lo poco que había probado no me había hecho mucha gracia. Sin embargo, el de Jesús, Airén 2018 en este caso, me gustó mucho. Airén 2019, la última añada, tiene 1.061 botellas en el mercado.

También hace un vino naranja, que es otro de los aspectos por los que me gusta tanto Jesús. Para hacerlo utiliza la variedad Verdoncho, otra uva autóctona. El mosto pasa por un periodo de maceración con las pieles de 60 días. Parece mucho, pero tengo que decir que cuando hablé con Jesús sobre este vino le dije que para haber estado con las pieles una o dos semanas estaba muy bien. Mi sorpresa fue mayor cuando me dijo lo de los 60 días. Verdoncho 2019 es el vino del que hablamos, recién sacado del horno por otra parte, con 609 botellas.

Esto es lo que Jesús hace con los blancos. En los tintos tiene un repertorio más amplio. Un tinto que me gusta mucho es la Garnacha Tintorera, una de esas variedades que al igual que la airén, he probado poco y lo probado no me ha gustado. Sin embargo, Jesús elabora una muy chula con 1.326 botellas de la añada 2018 con 14 meses de barrica.

Otro tinto suyo muy rico es La Forastera 2018, Shiraz 100%, con 11 meses de barrica y 695 botellas. Es un vino muy sorprendente y muy sabroso.

Si ya había comentado que Jesús trabaja con variedades autóctonas como la Airén y la Verdoncho, no podía dejar de elaborar un tinto, o mejor dicho dos, con la variedad tinta más emblemática de CastillaLaMancha, la Cencibel. Con ella hace dos vinos, 6 de 7, con 11 meses de barrica y 1.102 botellas de la añada 2018, y el propiamente llamado Cencibel, sin crianza y con 992 botellas en 2019.

Brujidera es una variedad local que da nombre a otro de los vinos de Jesús, llamado como la uva. Un vino sin crianza y el de mayor producción, con 1.861 botellas en 2019 (1.714 en 2018).

Para terminar con el portfolio de #Garagewine hay que atender su lado solidario. Para colaborar con la Asociación Asprodiq, en su ayuda a las personas con discapacidad, el año pasado ha elaborado un vino sin crianza con otra variedad local, la Tinto Velasco, del que ha hecho 598 botellas.

Como se puede ver, Jesús Toledo trabaja principalmente con variedades autóctonas, y tengo que decir que en mi opinión trabaja muy bien. Me gustan mucho sus vinos, ya que son vinos limpios y francos, sin añadidos ni cosas extrañas. Muy recomendables y que dan un gran placer al beberlos. Yo los recomiendo, y como ves, elabora muy pocas botellas de cada uno. Los número irán subiendo según vaya teniendo mas éxito, que lo tendrá. Yo ya aviso: hay que darse prisa, porque son vinos que merecen mucho la pena.