En artículos anteriores sobre mi querido Friuli-Venezia Giulia he tenido la oportunidad de hablar de las uvas autóctonas que tanto amo: La Ribolla Gialla (también conocida como Rebula en Eslovenia), la Vitovska, la Malvasia Istriana (Malvazija Istarska), la Friulano, la Verduzzo … Son variedades que ofrecen vinos que me apasionan desde la primera vez que los probé y disfruté.

Hay dos variedades tintas que crecen solo en la región vinícola de Friuli Colli Orientali DOC que creo que son también una maravilla. La Schioppettino di Prepotto es una de ellas. Esta es una uva que crece alrededor del municipio de Prepotto, en la provincia de Udine. He probado y disfrutado los vinos que están produciendo con ella Tenuta di Angoris, Stefano Novello de Ronco Severo y Marco Sara. Mi querido amigo Mario Zanusso de I Clivi comenzó a producir un Schioppettino en la añada 2019 que aún no he probado pero estoy deseando disfrutarlo. Estos son vinos excepcionales en mi opinión. Otro nombre para esta uva es Ribolla Nera, aunque no está relacionada con Ribolla Gialla.

Existe otra variedad tinta autóctona que se ha vuelto muy importante. También en la pequeña ciudad de Prepotto crece esta uva particular, variedad llamada Refosco Dal Pedunculo Rosso. La RDR es una uva que pertenece a la familia de la Refosco/Refošk y la Terrano/Teran, llamadas de una u otra manera dependiendo de en qué lado de la frontera esloveno/italiano/croata estemos. Es una uva con una gran acidez que si no se maneja bien puede dar vinos demasiado rústicos. Algunos productores importantes que elaboran Refosco Dal Pedunculo Rosso son Bastianich, Castello di Rubbia, Primosic o Ronchi di Ciala en Italia, Giorgio Clai en Croacia y Marko Fon y Uros Klabjan en Eslovenia.

Cuando se sabe cómo trabajar con estas dos varietales se puede producir grandes vinos. Tal es el caso de Massimo Durì, heredero de una tradición vinícola familiar. Massimo dirige Antico Broilo, donde la magia sucede tanto con la Refosco Dal Pedunculo Rosso como con la Schioppettino. Su filosofía es muy simple, fiel a las uvas, siguiendo la tradición transmitida de padre a hijo durante cuatro generaciones: fermentación espontánea con levaduras indígenas, intervención mínima, cantidad mínima de sulfitos y permitiendo que la naturaleza ayude a madurar los vinos. En los vinos tintos, se realiza una crianza en barrica de roble durante 24 meses. Se añade mayor crianza para sus vinos Riserva.

La familia Dusì tiene seis hectáreas de viñedos que producen entre 25-28.000 botellas al año. También cultivan Cabernet Franc, Merlot, Pinot Noir, Ribolla Gialla y Friulano. Las dos variedades blancas maceran con las pieles durante unos días antes de la crianza durante unos meses en depósitos de acero antes del embotellado y salida al mercado. Al hablar de su Ribolla, Massimo dice que “es una gran interpretación de una variedad de uva sencilla pero con un carácter decidido y limpio”.

Pero el lugar donde Massimo se siente como en casa es con los vinos tintos. Como dicen algunos, Massimo es un productor de vino tinto que vive en una tierra de vinos blancos, como es el Friuli Colli Orientali. Le encanta envejecer sus vinos tintos durante veinticuatro meses. Todos ellos son vinos monovarietales, procedentes de diferentes pequeñas parcelas, algunas de ellas alcanzando los 70 años de edad.

En los años en los que las uvas son de una calidad excepcional se producen los vinos Riserva. El Merlot se ha elevado a Riserva en las cosechas de 2003 y 2016 solamente. El Refosco ha sido Riserva en 2003, 2008, 2011 y 2016. El elegante Schioppettino di Prepotto fue producido bajo la etiqueta de Riserva en las añadas 2003, 2008, 2010, 2012 y 2015. Los vinos envejecen veinticuatro meses en roble y luego otros veinticuatro meses en botella antes de ser lanzados al mercado. Según Massimo, “el Schioppettino es un vino muy ecléctico, casi como el mejor Pinot Noir, y por eso nos gusta pensar en él como uno de nuestros vinos más elegantes y finos”.

El Refosco es un vino muy interesante. Mis primeros Refosco fueron muy, digamos, toscos, vinos con alta acidez y bastante desequilibrados. Desde entonces he podido disfrutar de muy buenos ejemplos sabiendo eso sí, dónde buscar, aunque era muy reacio a elos, y descubrí una uva autóctona que ofrece vinos excepcionales. En mi opinión todavía tiene ese tipo de ‘rusticidad’ que encontré en primer lugar, pero cuando los elaboradores saben trabajar con ella, el resultado es muy bueno. Massimo, como rossista que es, sabe hacerlo, y su Refosco Dal Pedúnculo Rosso es muy bueno. Fiel a su carácter, equilibrado y elegante, un vino que te hace disfrutar mientras lo tomas.

No he dicho nada sobre el Friuli como un lugar donde se pueden encontrar excelentes vinos elaborados con Pinot Noir. Como he comentado, el Friuli-Venezia Giulia es un lugar donde nacen muchos de los mejores vinos blancos de Italia. Sin embargo, el Pinot Noir ofrece excelentes vinos aquí. Y el de Massimo es un gran ejemplo. Vino muy fino, de cuerpo medio pero rico y elegante en boca.

La Ribolla Gialla es la reina del Collio. Y siendo este el caso, la que produce Antico Broilo también es majestuosa. Suaves aromas amielados que te capturan desde el principio y con un paladar elegante que hace disfrutar no solo de un vino naranja, sino de un vino bien elaborado. 2019 ha sido una gran añada para este vino.

Hasta ahora he podido degustar estos tres vinos, pero planeo probar el resto de los vinos de Massimo, especialmente el Schioppettino. He encontrado y disfrutado vinos realmente buenos con este varietal y solo puedo pensar en cómo será el que está produciendo Antico Broilo.

Próximamente hablaremos con Massimo Durì sobre su estilo vinícola.

Fotos (C) Antico Broilo